¿Por qué a William le dicen Bill?
Bill sí es una forma corta de William. El misterio está en la B. Por todas partes se repite una historia ordenada sobre rimas medievales, pero los mejores diccionarios de nombres son más prudentes. Esa incertidumbre lleva a algo mejor: un mapa de qué vínculos entre apodos están documentados y cuáles siguen siendo conjeturas.
Lo que muestran los registros
Margaret, el nombre con la familia más amplia de esta historia, pasó la primera mitad del siglo XX cerca de la cima de los registros de Estados Unidos, bajó después de los años 60 y ha empezado a subir de nuevo. Sus formas relacionadas vivieron vidas propias: Peggy alcanzó su auge a mediados de siglo y se apagó, mientras que Daisy y Margot están ahora en sus máximos anteriores o por encima de ellos.
El vínculo es seguro. La ruta no.
Bill es una forma corta reconocida de William. Will es el acortamiento evidente; el salto de W a B es la parte que los registros no resuelven. Un diccionario de referencia señala que la grafía Bill no fue común antes del siglo XIX y dice que una pronunciación irlandesa anterior pudo influir en la consonante.
Bill aparece junto a Bob, Dick y Peg, así que la conocida teoría de los apodos rimados resulta convincente. Pero un patrón no demuestra cada recorrido. La respuesta honesta es más corta que el folclore: Bill pertenece a William, mientras que no sabemos con certeza cómo Will se convirtió en Bill.
Jack apunta a John, con una nota francesa
Jack tiene una ruta documentada más firme. Las obras de referencia lo derivan de Jackin, antes Jankin, un diminutivo medieval de John. Eso coloca a John como la familia histórica detrás del conocido nombre inglés.
Aun así hay una nota al pie. La misma referencia admite una posible influencia temprana del nombre francés Jacques, que no está relacionado con John. Por eso Jack no es un ejemplo limpio de una regla de rima, y su historia no debería reducirse a afirmar que no tiene ninguna relación con la familia de Jacob y James.
Daisy es Margaret, y Peggy también
Margaret viaja por el francés como Marguerite, palabra que también nombra la flor blanca que en inglés se llama marguerite o daisy. Ese juego de palabras explica el salto tradicional de Margaret a Daisy aunque los dos nombres ingleses no compartan letras.
Peggy llega a Margaret por otro camino. Los registros identifican a Peggy como una forma medieval de Meggy, diminutivo de Margaret. Pero aquí tampoco se conoce el cambio exacto de consonante. El vínculo familiar está documentado aunque no lo esté cada paso del recorrido.
Una familia, varias clases de vínculo
Ponlos en fila y Margaret se conecta con Maggie, Meg, Margot, Greta, Peggy, Rita y Daisy. Algunos son formas cortas, otros llegaron por otros idiomas y Daisy pasa por el nombre de una flor. Cada vínculo tiene su propia historia y su propio grado de certeza. En los registros de Estados Unidos, cada forma también tiene su propia curva de popularidad.
Esa es la parte útil de una historia de nombres: los nombres viven en familias, pero las líneas entre ellos no son todas iguales. Planta un nombre en nametree y aparecerán sus parientes documentados, apodos, variantes y raíces compartidas, sin fingir que cada paso antiguo puede conocerse.
Fuentes y límite de lo que sabemos
Las historias de los apodos están verificadas contra diccionarios de nombres reconocidos, incluidas las obras de Oxford citadas por Behind the Name. Esas referencias distinguen las relaciones establecidas de las explicaciones inciertas. Las cifras de popularidad vienen de los registros de la Seguridad Social de Estados Unidos.
- Behind the Name: Bill es una forma corta de William, pero el cambio de consonante es incierto
- Behind the Name: la historia de Jack
- Behind the Name: Margaret y sus formas relacionadas en distintos idiomas
- Behind the Name: Peggy es una forma medieval de Meggy; se desconoce el cambio de consonante
- Oxford Learner's Dictionaries: marguerite es una flor y el equivalente francés de Margaret
- Registros de nombres de la Seguridad Social de Estados Unidos